Cómo mejorar la circulación y diluir la sangre de manera natural.

Para fortalecer y reparar las paredes de los vasos sanguíneos, en el organismo humano se desencadena el proceso llamado coagulación. En la sangre, aumenta la cantidad de fibrina – una proteína fibrilar con la capacidad singular de formar redes tridimensionales. Actúa como una especie de pegamento o hilo entre las plaquetas que se exponen en la herida. Gracias a la fibrina, la costra se mantiene pegada a la herida, hasta que aparezca una nueva capa de piel. Y por supuesto, si se produce una daño en la vena, en esta se forma un coágulo de sangre.

Sin embargo, este proceso tan esencial en cuestiones de sobrevivencia, tiene un lado oculto. En ocaciones, cuando la sangre se vuelve excesivamente espesa, la grasa, sales de calcio y coágulos pueden formar depósitos en las paredes de las arterias, contribuyendo al desarrollo de la aterosclerosis.

La alimentación inadecuada sólo agrava la situación – se produce la rotura del equilibrio, con la consiguiente formación de trombos. Con el tiempo, los trombos se condensan y pueden desprenderse. Si un trombo llega al corazón, producto de obstrucción de una arteria, conduce a un infarto, si llega al cerebro – a un ataque cerebrovascular (el infarto cerebral), y si alcanza el pulmón – a la embolia pulmonar.

La trombosis se produce en el punto, en donde la pared del vaso ha sufrido una lesión, mientras que la embolia se produce a distancia, en un punto diferente de donde se generó el primer trombo.

Causas del deterioro del sistema sanguíneo

De la calidad de la sangre dependen los procesos que tienen lugar en las células y los órganos. Cuando la calidad de la sangre se deteriora, comienzan los problemas de salud, especialmente en los riñones, el hígado y el cerebro. Entre las causas principales de la llamada «sangre espesa» están:

  1. Insuficiencia enzimática
  2. El uso de agua sucia, clorada, gaseada o desestructurada
  3. La acidificación del cuerpo, en general
  4. Deshidratación del cuerpo en climas cálidos o esfuerzo físico significativo
  5. Efectos nocivos de la irradiación
  6. Líquido poco digerible
  7. Falta de minerales y vitaminas en el cuerpo
  8. Consumo insuficiente de sal

Hay que admitir, que evitar algunos de ellos es bastante difícil. Por lo tanto, para minimizar los riesgos, es importante enriquecer tu dieta con productos que favorecen la salud sangínea.

El agua

Ocupa el primer lugar en nuestra lista. Se debe tomar 1-2 litros de agua al día, además de té, coladas, sopas etc. Elije solamente agua limpia y sin gas. Evitando la deshidratación del cuerpo, evitarás la formación de trombos en la sangre.

Aceite de pescado

Ácidos grasos omega-3, contenidos en pescados grasos, no sólo contribuyen a diluir la sangre, sino que también disuelven los trombos y las placas escleróticas que ya se han formado. Para la prevención, se recomienda comer pescado al menos 3-4 veces a la semana, escogiendo las especies grasas como la caballa, la trucha, el arenque, las sardinas, el atún blanco o el salmón.

Los arándanos

La composición de estas bayas incluye cumarinas, que previenen la formación de coágulos sanguíneos. Los arándanos son muy útiles tanto para la prevención como para el tratamiento de neoplasias. Además, es un remedio antimicrobiano natural.

Apio

O mejor dicho, su jugo. Beber media taza de jugo de apio diariamente, ejerce un efecto protector sobre las venas, la sangre y linfa. Además, tu dieta debe incluir el vegetal en sí.

El ajo

Contiene sustancias que pueden diluir la sangre, efecto similar a la toma de la aspirina. Para aprovechar al máximo las propiedades curativas de este producto, puedes preparar una infusión de ajo. Para eso, pela varios dientes de ajo, luego tritúralos. Pon la masa en un recipiente de vidrio y vierte media taza de vodka. Ciérralo con la tapa y deja en un lugar oscuro durante 10 días. Luego filtra la infusión y toma 10 gotas 30 minutos antes de comer. Asegúrate de beberlas con agua. El consumo de este producto tiene sus precausiones – si sufres de alguna de las enfermedades gastrointestinales, no dejes de consultarlo con tu médico.

La raíz de jengibre

La raíz de jengibre no solo contribuye a diluir la sangre, también reduce el azúcar y mejora la digestión. Las personas con la presión arterial alta y arritmia deben consumirlo con cautela.

Las raíces de la morera

Toma 200 gramos de raíces frescas, enjuaga y pícalas. Vierte 3 litros de agua fría en un recipiente esmaltado con raíces y déjalas reposar durante 1 hora. Cocina la infusión a fuego lento: cuando la mezcla hierva, mantenla en el fuego durante otros 15 minutos. A continuación, déjala enfriar, filtra y pon en el refrigerador. Se recomienda tomar 200 gramos de infusión antes de comer, 3 veces al día durante 5 días. Toma un descanso de 2-3 días y repite el curso. Para el mayor efecto, se necesita hacer 2-3 cursos.

El trigo germinado

Se recomienda comer 1 cucharada de trigo germinado a diario. Se puede agregarla a ensaladas de verduras, mezclando con 1 cucharadita de aceite de linaza – una fuente de ácidos grasos.

Muchos toman aspirina para diluir la sangre. De hecho, este es uno de los remedios más eficaces, pero también tiene sus propios riesgos para la salud. Sucede que las partículas de aspirina, al pegarse a las paredes del estómago, pueden provocar la formación de úlceras. Por eso les recomendamos que recurran a remedios tradicionales.

El ácido salicílico se encuentra en muchas verduras y frutas. Y con su uso regular, su cantidad será suficiente para cuidar la salud sanguínea. Comparte esta importante información con tus amigos y seres queridos, ¡cuida tu salud y la de ellos!

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