El chef hirvió las patatas y las puso en el congelador… ¡Los invitados quedaron fascinados!

Acabo de aprender un truco: resulta que si congelas las patatas, antes de hornearlas, saldrán mucho más sabrosas. ¡Vale la pena poner este detalle a prueba, para comprobarlo!

Este plato, que sabe un poco dulce, me acuerda del puré de papas con cáscara crujiente. Además, de esta manera, las patatas conservan el almidón, no se resecan, ni se desintegran.

Ingredientes

  • 8 patatas
  • 50 ml de aceite
  • sal a gusto
  • pimiento negro (molido) a gusto

Preparación

  1. Toma unas patatas del tamaño medio, lávalas y pélalas. Cocínalas en el agua hirviente con una pizca de sal durante 5-7 minutos.
  2. Saca las patatas y déjalas enfriar. Con un cuchillo, dibuja una reja no muy profunda sobre su superficie. Coloca las patatas en el congelador por una hora.
  3. Unta el molde para hornear, usando la mitad del aceite, pon las patatas en el centro del molde y úntalas con el aceite restante.
  4. Envía el molde al horno precalentado hasta 180ºC y cuece las patatas durante 40 minutos, dándoles vuelta de vez en cuando.
  5. Echa sal y pimienta al plato listo, agrega ajo triturado y hierbas provenzales.

Seguramente, te habrás preguntado: ¿para qué hervir las patatas previamente? El caso es que, de esta manera, no se desintegra el almidón, y las patatas no salen demasiado dulces. Te recomendamos preparar este plato poco común. ¡Y no olvides compartir tus impresiones con nosotros!

Los comentarios han sido ocultados.