Hábitos que deberíamos adoptar de los residentes de países orientales

Cuando era niña, mi familia y yo visitamos a mi tío en Georgia, y me dediqué a observar cómo vivían las personas de aquel lugar: Otro idioma, vestimenta, características de la cocina nacional… Y es que siempre me ha resultado interesante estudiar las culturas de otros países, y adoptar los hábitos de sus habitantes.

Durante mis años de estudiante, tuve la oportunidad de vivir en Turquía por tres meses, y luego otros dos meses en Azerbaiyán. Nuestra universidad nos envió allí para la práctica de verano. Resultó que, tanto en un lugar como en el otro, logré integrarme con las familias y no deambular por los hoteles, como un mero turista más.

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Ambas familias profesaban el Islam. Francamente, antes de eso tenía algunos prejuicios al respecto, pero decidí mirarlo con curiosidad investigativa. Como resultado, desarrollé cálidas relaciones esas las familias, y me enseñaron mucho. Todavía recuerdo ese momento con calidez.

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Hoy, ¡Simplemente Genial! te comentará sobre los hábitos de los habitantes de Oriente, y por qué deberíamos aprender algo de ellos. No insistimos, solo recomendamos.

NUEVOS HÁBITOS

No se trata de cambiar completamente de vida. No, más bien se trata de cosas bastante banales en las que antes simplemente no pensaba. Me pareció que estos eran hábitos correctos. Por lo tanto, los puse en práctica. No cambiaron del todo mi vida, pero la mejoraron significativamente.

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Lavarse las manos antes y después de las comidas.

A modo de aclaración, he de decir que mi madre me enseñó a lavarme las manos. Solo que en nuestra familia no puede decirse que se le prestó demasiada atención a eso. Lo principal era lavarnos cuando llegáramos de la calle. Los habitantes de los países orientales tienen una actitud ligeramente diferente a esto. De acuerdo con sus reglas, las manos deben lavarse antes de las comidas, para que las gotas de agua permanezcan en las manos, y lavarlas nuevamente, y secarlas después de comer.

La madre de esa familia seguía muy estrictamente esas reglas. Entonces, aprendí con ellos. Ahora, he creado un hábito que ni siquiera noto. Sin embargo, fue ella quien me ayudó a ser más limpia y hacer mi vida más higiénica. El teléfono, la computadora portátil, el escritorio: todo esto se ha vuelto más limpio. Ya no tengo que limpiar mis huellas digitales de todas partes con tanta frecuencia.

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Enjuagar la boca

Los musulmanes también se enjuagan la boca antes y después de las comidas. Al principio, este hábito me sorprendió, luego me intrigó. Al final, yo misma comencé a hacerlo. Solo que, en lugar de agua común, uso un enjuague bucal. Por supuesto, la condición de mis encías ha mejorado considerablemente, y ya no molesta el mal aliento.

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No soplar sobre comida

En mi niñez, cuando me quejaba de que la comida estaba demasiado caliente, mi madre decía: “¿por qué no la soplas?” Jamás escucharás algo así de una madre en Turquía. Por lo general, no se acepta enfriar así la comida, y sobre esto se habla en el Corán. Por lo tanto, ellos no comen muy caliente, sino que esperan hasta que todo se haya enfriado.

Creo que eso tiene sentido. Puede que no sea parte de mi religión, pero, para el cuerpo los beneficios son obvios. Ayuda a comer despacio y no comer muy caliente. Según los médicos, es bueno comer alimentos tibios. Por lo que, con este hábito, bien vale seguir el consejo médico.

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Comer en trozos pequeños y no tomar nuevo alimento hasta haber masticado el anterior.

Parece que son reglas simples, pero ¿Con qué frecuencia las sigues? Yo no, al menos no antes de ese momento. Siempre comía rápido, casi a la carrera. Ellos comen lentamente, mastican bien. Una vez más, hay beneficios digestivos.

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Ducha higiénica en lugar de papel higiénico

Uno de los hábitos que más me impresionó fue el uso generalizado de una ducha higiénica. En ese momento, no sabía por qué lo hacían. Sin embargo, ahora en mi casa también la tengo. Me parece que esto es conveniente, y aumenta el nivel de higiene.

Todas estas reglas me parecieron útiles. Han pasado más de cinco años desde entonces, y sigo adhiriéndome a ellas. Tales nuevos hábitos se volvieron bastante comunes, y ciertamente no me arrepiento.

Ahora que conoces estas costumbres orientales ¿Las aplicarías tú también? Comenta sobre estas prácticas y no olvides compartirlas con tus amigos en las redes sociales…

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